"La historia cuenta una versión trágica pero yo conozco una divertida... El muchacho arrogante se acercó a mi territorio balanceando su espada oxidada. Me rogó que le hiciera uno de mis acertijos. Me parece muy gracioso que los humanos siempre quieran adornar sus proezas.Lo miré a los ojos y vi en lo profundo de su alma.
«Cuál es el animal que camina en cuatro, luego en dos y finalmente en tres patas. y mientras más patas tiene, es más débil» le dije.
«El hombre» respondió sin vacilar.
«No, Edipo, eres tú; que naciste abandonado como un animal. Ahora vienes a mí erguido pero imprudente y más tarde caminarás ciego apoyado en tu hija como tercer pie»
De inmeditado se alejó de mi montaña llorando y aullando.
Creo que dijo que me mató. Me importa muy poco, pobre chico.»